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El Uber de…

“¡¡El Uber de los músicos!!” exclamaba uno de mis clientes emocionado cuando trataba de explicarme en que consistía su gran idea de App para la cual necesitaba una cotización mía. “Lo que es mejor es que te doy la oportunidad de que en vez de cobrarme, seas mi socio, al fin y al cabo haremos mucho dinero con esta idea” concluía.

Este escenario se ha repetido al menos 30 veces solo en el último año, eso significa que de haber sido ideas realistas, y que sus creadores hubieran sido de verdad empresarios dedicados hubiéramos estado lanzando al mercado 2.5 “Uber de…” al mes.

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No me mal entiendan, no critico el espíritu creativo de las personas que nos buscan para construir Apps que son a su vez negocios en sí mismos, en realidad es gracias a la creatividad e innovación de algunos de mis clientes que hemos generado soluciones de impacto real, escalables en su modelo de negocio y que han roto con paradigmas bien establecidos en ciertas industrias. El problema está más bien en la mentalidad inocente de las personas que esperan crear el próximo gran éxito en el mundo digital, y para lograrlo se inspiran en películas y documentales sobre el nacimiento de Facebook y Apple. La idea de tener la próxima gran idea que revolucione al mundo y que los convierta en el próximo “millonario más joven” de alguna revista emociona y enloquece las ambiciones de muchos, eso no está mal, lo malo es no entender el mercado en el cuál quieren participar y mucho peor creer que una idea en sí misma es valiosa sin considerar la inyección enorme de esfuerzo, sacrificio, disciplina y dedicación que requiere.

Puedo decir con certeza que ninguno de los “emprendedores” que se ha acercado con “la próxima gran idea” ha salido airoso en sus ambiciones de hacerse rico de la noche a la mañana, es más, ni siquiera creo que alguna de sus ideas haya al menos visto la luz del día. Como empresa consideramos nuestros clientes (a la par con nuestro talento humano) los recursos más valiosos de la organización, y sinceramente jamás hemos dejado de evaluar una opción y correr los números de alguna iniciativa, sin embargo en este tipo de casos nunca hemos encontrado ni siquiera un poco de valor agregado o de realismo en las posibilidades de éxito.Print

Es curioso como las personas creen que las Apps son, por si solas, el valor agregado de los negocios, Uber no es ni cerca la mejor App para solicitar servicios de transporte privado (técnicamente hablando) y sin embargo nadie duda de su liderazgo en la industria. La realidad sobre este tema es que las Apps son fundamentales como parte del sistema de generación de valor, pero sin una infraestructura y modelo de negocio que las sustenten, no son más que líneas de código compiladas, no son negocio en sí mismas. Otra creencia mal concebida es que hacer la App es el proceso difícil del negocio, yo siempre digo lo contrario “hacer la aplicación es la parte fácil”, luego viene la parte buena, diferenciarla, posicionarla, ajustarla y asegurarse de que cumple con lo que promete a los clientes, se requiere de un esfuerzo concienzudo de integración de recursos y sistemas para sustentar un negocio basado en una App. “¿Alguna vez pensaste en cómo vas a cobrar? ¿Ya tienes considerado la plataforma de servicio al cliente? ¿Cómo se enterará la gente de tu App? ¿Cuantos plomeros crees que cargan un smarthphone todo el día? La cara de atónitos que ponen estas personas ante estas sencillas preguntas es desesperanzadora.

Partir de un éxito y modelo ya probado es una buena idea, aunque es una lástima que para denotar el valor agregado de tu idea haya que referenciar una compañía ya existente, “El Uber de…”, Uber debería pagar por toda esta publicidad que le hacen. Cuando pensamos en un negocio, hay que pensar más allá del canal por el cual se transmitirá el valor. Las Apps se han convertido en excelentes canales, son fiables, están en nuestro dispositivo más personal 24/7 y pueden hacer casi cualquier cosa. Sin embargo hay algunos puntos que se deben considerar; Cada plataforma tecnológica tiene su objetivo y sus funcionalidades, hay cosas que sencillamente no hace sentido hacer desde tu teléfono móvil, así como hay otras que no tiene sentido hacerlas desde un ordenador o desde un Occulus. Además una App como oferta de valor a los clientes, necesita asegurar esa oferta, no puedes crear un ecosistema de plomeros sin saber bien si los plomeros están dispuestos a recibir y administrar clientes de esta forma, ni puedes no ofrecer un call center de servicio al cliente u otros canales para quejas y sugerencias. Sencillamente no puedes esperar subir una App a las tiendas, sentarte a ver televisión y esperar ver crecer tu cuenta de banco, incluso las Apps que viven en las tiendas requieren estar constantemente actualizando contenidos, haciendo ajustes u ofreciendo un abanico más amplio de opciones y servicios. ¿Eres familiar con el termino ASO? ¿App Content Marketing? ¿Bloggers y Youtubers especializados? ¿Review Networks? ¿Pruebas A/B? ¿KPI/Analytics? ¿Mock ups? ¿UI/UX? ¿IAP? ¿Freemium? Si tu respuesta es “No”, no deberías adentrarte solo en el negocio de las Apps.

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En el mundo diariamente se descargan más de 226 millones de Apps al año, y se generan más de 300 mil solo para android al mes. El usuario promedio tiene solo 13 Apps en sus dispositivos de manera constante. Si quieres que tu App sea exitosa piensa a profundidad que hace tu negocio diferente tanto dentro de la aplicación como fuera de ella. Esa es la clave de la diferenciación.

Comenta y cuéntanos, ¿tú “El Uber de” que conoces?

Categories:   Desarrollo, Emprendimiento

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